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Aspectos críticos del acuerdo con Estados Unidos

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El desarrollo de la provincia frente a una política exterior sesgada.

 

Por Glosa

La inserción comercial de la provincia de Entre Ríos en el mercado internacional atraviesa una coyuntura crítica, definida por un alineamiento geopolítico con Estados Unidos sin precedentes y una asimetría estructural en los términos de intercambio. No pocos empresarios locales analizan este momento en esos términos. Si bien el gobierno provincial destaca avances en sectores específicos a partir del acuerdo de comercio reciproco, el análisis de los datos y las voces técnicas revelan tensiones persistentes entre la estrategia diplomática de la administración de Javier Milei y las realidades productivas locales.

Según el Centro de Estadísticas y Censos, Entre Ríos ha consolidado a Estados Unidos como su quinto destino de exportación, alcanzando los 48 millones de dólares en el primer semestre de 2025. Brasil fue el primero con un 15% de las exportaciones por un total de 130 millones de dólares, siguiéndole China con 14% por 128 millones, Uruguay con un 9% por 80 millones y Chile con 7% por 60 millones. Como se observa, el acuerdo con los norteamericanos debe contrastarse con la dependencia estructural de los mercados no occidentales. En 2022, por ejemplo, ocho de cada diez dólares exportados por Argentina provinieron de países fuera de la esfera occidental, siendo China e India socios estratégicos fundamentales, los cuales hoy enfrentan un distanciamiento político extravagante por parte del gobierno nacional.

Además de sus continuas visitas al país del norte, la política exterior de Milei se caracteriza por una coincidencia del 82% en las votaciones de Naciones Unidas con la posición estadounidense, superando ampliamente el promedio latinoamericano del 41%. Este alineamiento busca posicionar a Argentina como un "caso de demostración" para la administración de Donald Trump y para todo el sistema político estadounidense. La jugada, sólo en ese punto, parece haber tenido sus primeros resultados, ya que, como señala el sociólogo Juan Gabriel Tokatlian, en su historia, Washington no ha procurado otorgar beneficios comerciales excepcionales por razones ideológicas, salvo en casos históricos muy delimitados como el del Reino Unido o Israel.

Tras el acuerdo con Estados Unidos, el nuevo escenario comercial presenta resultados dispares para la matriz productiva entrerriana. Según el ministro de Desarrollo Económico, Guillermo Bernaudo, en lo que hace a carne bovina, se registra una expansión significativa de la cuota de exportación, que asciende de 20,000 a 100,000 toneladas, permitiendo el ingreso de cortes envasados al vacío de alto valor agregado. Este sector había mostrado un incremento del 56% en sus exportaciones durante el primer semestre de 2025 en comparación con el año anterior.

En el sector lácteo, como resaltó Bernaudo, se negoció una cuota de 6,800 toneladas de quesos, excluyendo a los quesos blandos para proteger a las pymes locales de la competencia directa.

Por su parte, el sector avícola representa un punto de conflicto. Mientras el gobierno celebra la apertura, especialistas advierten que se trata de un acuerdo sanitario sin reciprocidad efectiva. El riesgo reside en la entrada de cortes estadounidenses (como el patamuslo) a precios de 800 dólares por tonelada, frente a un costo de producción local de 1,300 dólares, lo que podría desestabilizar la industria entrerriana.

El gran ausente es nuestro citrus. Pese a que el expediente sanitario estaba concluido desde 2019, la citricultura quedó excluida del acuerdo actual. Esta omisión no responde a limitaciones técnicas, sino a una falta de prioridad estratégica en la agenda bilateral, y a una articulación insuficiente entre el sector privado y el Estado para sostener el lobby necesario en Washington.

La economía regional enfrenta el fenómeno de la reprimarización, con una fuerte predominancia de cereales (45% de las exportaciones) y carnes (21%). El rezago en inversión de ciencia y tecnología en América Latina, donde la región entera invierte menos que una sola empresa como Amazon, limita la capacidad de Entre Ríos para competir en nichos de mayor sofisticación.

Además, la provincia registra exportaciones per cápita (619 dólares) significativamente inferiores a sus pares de la Región Centro, como Córdoba (1,263 dólares) y Santa Fe (1,891 dólares), lo que subraya la necesidad de una estrategia de largo plazo que trascienda el alineamiento diplomático ciego con Estados Unidos.

En conclusión, la posibilidad de que el potencial exportador de Entre Ríos se transforme en crecimiento sostenible depende de una "inserción inteligente" que no ignore a los mercados asiáticos (principales compradores de la producción agroindustrial), mientras se debe intentar capitalizar la relación con Estados Unidos de modo más equilibrado. La ausencia del citrus y la vulnerabilidad de la avicultura sugieren que, sin una defensa técnica rigurosa de los intereses locales, la provincia corre el riesgo de ser un espectador, en un orden internacional fluctuante, peligroso y cuya disputa por su hegemonía recién comienza.

 

Fotografía: Cancillería Argentina