
El saldo comercial positivo persiste por 28 meses, pero la caída de precios relativos, el protagonismo de la región pampeana y la dependencia de insumos extranjeros ponen en alerta al sector exportador.
Por Glosa
El informe del Intercambio Comercial Argentino (ICA) de marzo de 2026 elaborado por el INDEC, revela un escenario de contrastes marcados: por un lado, un desempeño exportador que alcanza niveles históricos en términos nominales y de volumen; por el otro, señales de alerta en los precios relativos y una dependencia persistente de insumos importados para sostener la industria agroexportadora.
En marzo de 2026, las exportaciones argentinas alcanzaron un récord histórico de 8.645 millones de dólares, lo que representa un incremento interanual del 30,1%. Lo más relevante aquí es que este crecimiento fue impulsado primordialmente por un salto del 25,3% en las cantidades exportadas, mientras que los precios apenas acompañaron con una suba del 3,9%.
El crecimiento fue generalizado, pero destaca el vigor de los Productos Primarios (PP), que treparon un 56,2%, empujados por un aumento del 62,7% en las cantidades, a pesar de que sus precios internacionales retrocedieron un 3,8%.
Las manufacturas de origen industrial (MOI) registraron un sólido avance del 26,4%, con mejoras tanto en cantidades (13,6%) como en precios (10,8%), lo que sugiere una recuperación de la competitividad externa o de la demanda de socios clave como Brasil.
Un dato de interés central es el comportamiento del sector energético (Combustibles y Energía - CyE). Las exportaciones de este rubro alcanzaron los 1.235 millones de dólares, el valor más alto registrado, con una variación del 23,2% respecto a marzo de 2025.
Se consolida además un superávit estructural en combustibles minerales, que en marzo arrojó un saldo positivo de 945 millones de dólares.
El volumen exportado creció un 29,1%, pero los precios cayeron un 4,5%. El informe del INDEC advierte que, aunque las cotizaciones internacionales del crudo están al alza, los valores de marzo reflejan contratos pactados con hasta 45 días de antelación.
Por otro lado, es notable la caída del 38,5% en la importación de Combustibles y Lubricantes (CyL), explicada por una baja del 31,0% en cantidades y del 10,2% en precios, lo que alivia significativamente la demanda de divisas.
A pesar del superávit comercial de 2.523 millones de dólares (el 28° mes consecutivo de saldo positivo), el análisis cualitativo arroja una luz de advertencia sobre los precios relativos.
El índice de términos del intercambio disminuyó un 1,8% interanual. Esto se debe a que los precios de las importaciones subieron un 5,8%, superando el incremento del 3,9% en los precios de las exportaciones. De haber persistido los precios de marzo de 2025, el país habría ahorrado 154 millones de dólares adicionales. En términos llanos, Argentina está comprando caro y vendiendo (comparativamente) más barato respecto al año anterior.
Por su parte, el complejo sojero muestra una dinámica que merece especial atención. La balanza comercial de productos relacionados con la soja descendió un 20,9% interanual en marzo.
Las importaciones de porotos de soja (bajo régimen de admisión temporal para industrialización) saltaron un 64,3%, provenientes en su totalidad de Paraguay. Esto evidencia que la industria aceitera local necesita recurrir masivamente al grano extranjero para mantener su operatividad, lo que erosiona el saldo neto del complejo. Mientras que los precios del aceite de soja subieron un 7,6%, las cantidades exportadas de harina y pellets cayeron un 7,8%, reflejando una menor molienda o disponibilidad.
En el informe, el análisis del Origen Provincial de las Exportaciones (OPEX) subraya la altísima concentración de la riqueza comercial argentina. La región pampeana generó 5.835 millones de dólares (67,5% del total país), con Santa Fe liderando en Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) y Buenos Aires en MOI. En tanto que, en la Patagonia, Neuquén se destaca con 635 millones de dólares solo en exportaciones de energía, confirmando el peso estratégico de Vaca Muerta en la balanza nacional.
En el trasfondo de los analizado se encuentra China, que sigue siendo el mayor desafío, con un déficit de 571 millones de dólares, mientras que el Mercosur (pese a ser la zona de mayor intercambio) arrojó un saldo negativo de 401 millones de dólares para Argentina.
Por último, es bueno advertir, por un lado, que la sostenibilidad del superávit depende de que el volumen de exportación compense el encarecimiento de los insumos y bienes de capital importados (BK subieron 8,0% en precio). Por otro lado, el costo unitario del flete internacional bajó un 28,4% interanual, lo que mejora los márgenes operativos para los importadores, excepto para quienes traen mercancía de la Unión Europea, donde el flete subió un 36,5%. Por último, aunque el déficit del sector se redujo a 540 millones de dólares, persiste una brecha estructural negativa en autopartes (chasis y partes) que no logra ser compensada por la exportación de vehículos de carga.
Fotografía: Perfil