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Cultivos: panorama al cerrar febrero

sorgo infocampo

Analizamos los informes de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos publicados en febrero.

 

Por Glosa

Según lo informado por la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, el panorama agrícola de la provincia de Entre Ríos para el ciclo 2025/26 presenta una dinámica de recuperación productiva marcada por una reconfiguración de las áreas sembradas y un cambio favorable en las condiciones climáticas recientes. Tras un periodo crítico de sequía, la reactivación de las precipitaciones en febrero ha estabilizado el potencial de los cultivos de verano, mientras que las labores de cosecha comienzan a generalizarse en los cereales de primera.

El maíz de primera se posiciona como el cultivo de mayor crecimiento relativo en términos de volumen de producción. Con una superficie sembrada de 532.850 hectáreas, se proyecta una producción provincial de 3.411.525 toneladas, lo que representa un incremento interanual del 82% respecto al ciclo 2024/25. Este salto se explica fundamentalmente por la expansión del área y la mejora de los rindes frente a la campaña previa.

A la fecha, se ha recolectado el 56% del área (aproximadamente 300.000 ha). El rendimiento promedio provincial se sitúa en 6.500 kg/ha, lo que si bien es un 3% inferior al ciclo pasado, supera en un 33% al promedio del último lustro (4.896 kg/ha).

El sector Sur lidera el avance de cosecha con un 80% debido a la menor frecuencia de lluvias, aunque registra los rindes más bajos (5.900 kg/ha) por el estrés hídrico sufrido durante la floración. En contraste, el sector Oeste presenta el mayor potencial con 7.500 kg/ha, aunque las labores de trilla solo alcanzan el 34%.

La soja atraviesa una campaña de cambios estructurales. El área total se estima en 1.050.000 hectáreas, donde la soja de segunda adquiere un protagonismo central al representar el 72% de la superficie total (750.000 ha).

La soja de primera ha experimentado una retracción del 54% en su superficie, ubicándose en 300.000 hectáreas. Esta caída se atribuye al incremento de las áreas destinadas a trigo (729.900 ha) y maíz de primera. Actualmente, el 59% del área se encuentra en condición buena a muy buena, mostrando una mejora de 8 puntos porcentuales tras las lluvias de febrero. El cultivo se encuentra mayoritariamente en etapas críticas de formación y llenado de vainas (R3-R4).

La soja de segunda es el segmento que más ha capitalizado la mejora del régimen hídrico. El 62% del área se reporta en condición buena a muy buena, una mejora de 16 puntos en solo quince días. En el sector Sur, esta recuperación fue aún más notable, escalando 29 puntos porcentuales hasta alcanzar un 66% de condición óptima. La mayoría de los lotes se encuentran en inicio de floración (R1).

El arroz y el sorgo han iniciado sus labores de cosecha de manera incipiente, con estados fenológicos que oscilan entre el llenado de grano y la madurez fisiológica.

En el caso del arroz, con 59.000 hectáreas implantadas, presenta una condición mayoritariamente favorable, con un 97% del área calificada entre buena y muy buena. Los primeros reportes de cosecha indican humedades de grano de entre el 21% y 22%. No obstante, se han detectado daños puntuales por granizo y rendimientos iniciales por debajo de lo esperado en zonas específicas.

En tanto que la superficie del sorgo ha sufrido una fuerte contracción del 55% respecto al ciclo previo, totalizando 55.000 hectáreas. La distribución del cultivo se divide en un 56% para fines graníferos (31.000 ha) y un 44% destinado a planteos forrajeros o de doble propósito.

De acuerdo a lo detallado por la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, a pesar de la mejora en las reservas hídricas, que pasaron de niveles de sequía a rangos de regulares a óptimos en gran parte de la provincia, persisten desafíos fitosanitarios. Se reporta una alta presencia de trips y arañuelas, principalmente en soja, lo que ha requerido intervenciones químicas en diversos sectores de la provincia. El éxito del tramo final de la campaña dependerá de la consolidación de este nuevo régimen hídrico para completar el llenado de granos en los cultivos de segunda y de la estabilidad climática para avanzar con la cosecha de los cereales de primera.

 

Fotografía: Infocampo