Viernes 20 Marzo | 25°C Parcialmente nublado
Featured

Presión en el mercado laboral argentino

mercado laboral

Un informe del INDEC revela el avance del desempleo juvenil y la persistencia de la informalidad, mientras las distintas regiones del país muestran disparidades alarmantes.

 

Por Glosa

El pasado 18 de marzo, el INDEC y el Ministerio de Economía a cargo de Luis “Toto” Caputo, emitieron el informe titulado “Mercado de Trabajo. Tasas e indicadores socioeconómicos (EPH)”, que, lejos de mostrar datos esperanzadores, no hace más que acentuar la incertidumbre de miles de argentinos con respecto a su futuro más inmediato.

Según este trabajo, la radiografía del mercado laboral argentino al cierre del cuarto trimestre de 2025 revela una situación de estancamiento con señales de deterioro estructural que exigen un análisis minucioso. Si bien las tasas de actividad (48,6%) y empleo (45,0%) no muestran variaciones de gran magnitud, la tasa de desocupación ha encendido las alarmas al trepar al 7,5%, lo que representa un incremento estadísticamente significativo de 1,1 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año anterior (6,4%).

Un dato que suele pasar desapercibido para el análisis superficial, pero que resulta crucial para entender la fragilidad del sistema, es la presión sobre el mercado de trabajo. Al cierre de 2025, el 30,0% de la población económicamente activa (PEA) está presionando el sistema: esto incluye no solo a los desocupados (7,5%), sino también a los ocupados que buscan activamente otro empleo (16,5%) y a los disponibles que desean trabajar más horas (6,0%).

Este fenómeno indica que tener un empleo no garantiza satisfacción ni estabilidad económica; de hecho, la subocupación demandante (personas que trabajan menos de 35 horas y buscan más) se sitúa en el 7,8%, superando incluso a la tasa de desempleo abierto.

El límite más crítico de este informe se encuentra en el segmento joven (14 a 29 años). En la comparación inter-trimestral, la desocupación en este grupo saltó de manera alarmante: un aumento de 4,1 p.p. en mujeres y 4,5 p.p. en varones. Al observar las tasas específicas, las mujeres jóvenes enfrentan una desocupación del 16,8% y los varones del 16,2%. Este es un "techo de cristal" para la inserción laboral de las nuevas generaciones, contrastando fuertemente con las edades centrales (30 a 64 años), donde las tasas permanecen estables en torno al 5,3% para mujeres y 4,5% para varones.

La Región Pampeana, donde se inserta Entre Ríos junto a las provincias del centro, exhibe la tasa de actividad más alta del país (49,8%) y una tasa de empleo del 46,0%, superando la media nacional. Sin embargo, su tasa de desocupación del 7,7% es la segunda más alta del país, solo superada por el Gran Buenos Aires (8,6%).

Dentro de la provincia de Entre Ríos, el análisis por aglomerado revela dos realidades dispares que merecen atención. Por un lado, Paraná presenta una tasa de actividad del 46,3% y un empleo del 44,4%. Curiosamente, su tasa de desocupación es relativamente baja (4,1%), pero su tasa de subocupación escala al 15,9%, una de las más altas de la región, lo que sugiere un mercado que "absorbe" mano de obra en condiciones de baja intensidad o precariedad horaria.

Por el lado de Concordia, la situación es de mayor fragilidad social. La tasa de empleo es de apenas el 40,7%, muy por debajo del promedio regional y nacional. Con una desocupación del 5,6% y una subocupación del 12,4%, el dato llamativo es que la presión sobre el mercado de trabajo es menor en términos de búsqueda activa comparado con otros nodos, lo que podría indicar un fenómeno de desánimo o límites estructurales en la oferta de puestos.

El informe técnico deja claro que el tamaño del mercado importa. Los aglomerados de más de 500.000 habitantes sufren una desocupación del 8,0%, mientras que en las localidades de menos de 500.000 habitantes (donde encuadran muchos centros del interior) la tasa baja sensiblemente al 4,7%.

Con respecto a la “informalidad”, el 43,0% de los asalariados en Argentina no cuenta con descuento jubilatorio. En términos absolutos, estamos hablando de 5,8 millones de personas con empleo informal en los 31 aglomerados urbanos. Esta cifra se ha mantenido estable, lo que indica una incapacidad crónica del modelo para formalizar la fuerza laboral.

Es imperativo manejar con cautela ciertos datos locales. El INDEC advierte que estimaciones con coeficientes de variación entre el 16% y 25% deben ser consideradas con cuidado (como ocurre con la tasa de desocupación en Concordia, que está en el 17,6%) y aquellas que superen el 25% son técnicamente no confiables (como los datos de Viedma-Carmen de Patagones o incluso algunos indicadores de San Juan).

En consecuencia, Argentina presenta un mercado laboral de "alta presión" y baja calidad, donde el aumento del desempleo juvenil y la persistencia de la informalidad actúan como límites severos al desarrollo social, especialmente en regiones de alta actividad, pero compleja inserción como en la Región Pampeana.

 

Fotografía: El Economista