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Frigerio y el discurso de la “vara alta” en un escenario de rigor fiscal

Apertura seseiones 2026

Las palabras del gobernador en la apertura del 147º periodo de sesiones ordinarias.

 

Por Glosa

El discurso de apertura de sesiones del gobernador Rogelio Frigerio del presente 2026 tuvo la particularidad estratégica de producirse y emitirse en un día de actividad normal, pos fin de semana largo de carnaval, en pleno horario del mediodía, transmitido por los canales de mayor llegada en la provincia, con la posibilidad de tener por espectadoras a miles de familias entrerrianas en el momento de su almuerzo.

A diferencia de otras épocas, las instancias para que un político de primera línea pueda lucirse no son muchas, ya que, por lo general, deben crearse o bien surgen a partir de hechos fortuitos y poco controlados. La apertura de sesiones es una instancia oportuna, donde se pueden controlar muchas variables, además, obviamente, de poder hablarle a los propios, marcar distancias y construir identidad en relación a los adversarios e intentar seducir a los que aún no están convencidos.

Sólo un hecho le generó ruidos al evento, fue el estruendoso cierre de FATE unas horas antes, con 920 personas despedidas, lo que gran parte de la sociedad argentina, pese a un enorme operativo comunicacional, asoció con el plan económico del gobierno nacional, al que la administración provincial está absolutamente atada.

Frigerio mostró una especie de evolución con respecto a los discursos de los años anteriores. A decir verdad, intentó despegarse del rótulo de “refundacional” del que se lo había acusado en 2024 y 2025. Si bien medianamente pudo lograrlo, le fue imposible salir de algunos esquemas argumentales y retóricos con los que viene trabajando desde hace años, incluso desde la presidencia de Mauricio Macri (2015-2019), que tienen al peronismo/kirchnerismo como pivot, la crítica a éste como forma de aglutinar adherentes y una gestión actual que, sin demasiados elementos novedosos para mostrar, necesita seguir encontrando “fantasmas” que lo limiten.

En la apertura del 147º periodo de sesiones ordinarias, el gobernador pronunció un mensaje que intentó trascender la mera rendición de cuentas para proponer un “cambio de paradigma” en la cultura política de Entre Ríos. Bajo una retórica con foco en la austeridad y el orden, el mandatario delineó una hoja de ruta centrada en la eficiencia administrativa y la elevación de los estándares de gestión, lo que él denomina "subir la vara".

El discurso siguió una estructura clásica de la retórica política, comenzando con un exordio que apeló a la honestidad brutal sobre la herencia recibida, dándole luego cierto énfasis a algunos términos que vislumbraban un diagnóstico severo, describiendo al Estado como una estructura signada por la "desidia" y la "ineficiencia". Su argumentación se centró en la inevitabilidad de las decisiones "incómodas", mientras que la conclusión buscó inscribir su gestión en una narrativa histórica, evocando la Batalla de Caseros y la figura de Justo José de Urquiza para llamar a un nuevo "protagonismo" entrerriano.

La rendición de cuentas de Frigerio se apoyó en indicadores financieros precisos para legitimar el ajuste. Destacó el paso del "déficit al equilibrio fiscal”, pese a una caída de recursos nacionales de casi 10 puntos respecto a 2023. Informó además una reducción del stock de deuda de 723 a 684 millones de dólares, logrando que el peso de la misma sobre los ingresos bajara del 45% al 19%.

Dándole una relevancia un tanto forzada, pero en definitiva acorde con sus líneas de acción, mencionó la resolución de un 200% más de sumarios que en la gestión anterior, con un 80% de cesantías, y el fin de las "adscripciones" docentes fuera del aula.

Sin ahondar demasiado, marcó sus prioridades legislativas para este 2026: la más esperada, una reforma previsional para hacer el sistema "sostenible", la creación de una comisión investigadora de la deuda pública y una nueva ley de "compre provincial".

El mandatario construyó además un relato basado en la polarización entre la "política cómoda" y el "ciudadano esforzado". Uno de los principales marcos mentales que utilizó fue el del "Estado Aliado", contraponiéndolo al "Estado constructor" que, según sus palabras, "fracasó en sus objetivos".

El léxico utilizado fue estratégico, con palabras y términos diseminados en el discurso para causar el impacto esperado. Frases como "lupa quirúrgica", "peine fino" y "expertos en gestionar sin plata" se repitieron para generar una identidad de gestión basada en la pericia técnica frente a la escasez. La metáfora de la "bomba de tiempo" sirvió para describir la situación heredada en áreas como la Caja de Jubilaciones y el ex IOSPER, justificando con esto intervenciones drásticas como la creación OSER.

Dentro del Centro Provincial de Convenciones, el discurso tuvo destinatarios específicos más allá de la Asamblea Legislativa. Hacia el Poder Judicial, en un acto de habla directivo y con tono crítico, Frigerio advirtió que las decisiones judiciales "no son neutras" y cuestionó el uso del "amparo como atajo sistemático", citando fallos que, a su juicio, obligaron a gastos desproporcionados para el Estado.

En tanto que, al sector privado, le prometió un entorno de "previsibilidad", destacando el Régimen de Incentivo a Nuevas Inversiones (RINI) que ya habría comprometido 200 millones de dólares.

Por último, en lo que podría llegar a ser un mensaje “hacia Nación”, planteó un federalismo de "diálogo, pero con decisión", manteniendo reclamos ante la Corte Suprema por fondos de la Caja de Jubilaciones y por una tarifa justa por la energía de Salto Grande.

El discurso de Frigerio fue una pieza de comunicación política bien lograda según sus necesidades, que buscó transformar la restricción presupuestaria en una virtud moral: la austeridad. Sin embargo, el desafío de "subir la vara" en un contexto donde el 95% de los recursos se destinan a gastos rígidos (salarios y jubilaciones) deja poco margen para la inversión real sin depender de financiamiento externo, el cual el gobernador ya está gestionando ante organismos multilaterales.

Según parece, la apuesta por un "Estado inteligente" que "haga del ahorro una política de Estado" es el eje sobre el cual girará la segunda mitad de su mandato.

 

Fotografía: Prensa del Senado de Entre Ríos