
En Entre Ríos, recorte presupuestario, salarios docentes congelados y cierre de carreras amenazan el derecho a enseñar y aprender.
Por Yamila Correa (*)
La Educación en Entre Ríos enfrenta una situación crítica. El presupuesto educativo se redujo a la mitad en el año 2025, con una disminución en el transporte y la amenaza de cierre de escuelas rurales, rebaja del presupuesto para la copa de leche y la limpieza de las instituciones. El sueldo docente estancado, sin aumentos, de acuerdo con la inflación anual, quedando así por debajo del índice de pobreza; la ausencia de pago de servicios básicos para el funcionamiento de una institución como lo es internet; y, como para finalizar, el año se anuncia la posibilidad de que no se les otorgue más que una cohorte de continuidad a los profesorados y, en algunos casos, se comunica el cierre definitivo de carreras dependiente de los institutos de formación docente del Consejo General de Educación.
Lo antes mencionado reduce la educación a números, a porcentajes, a estudios de mercado cuantitativos, sin dimensionar las particularidades de cada una de las instituciones y de los estudiantes, considerando a la EDUCACIÓN, un NÚMERO.
A todo este panorama se le suma ahora a comienzos de 2026, HOY, el día que inicia el ciclo lectivo, los docentes fueron convocados a paritarias, en las cuales el “AUMENTO” propuesto es la módica suma de 45 mil pesos y en negro, vulnerando así todos los derechos constitucionales.
Esta es la realidad que vive la educación desde el comienzo de la gestión de Rogelio Frigerio en diciembre de 2023, y con perspectivas de empeorar.
En consecuencia, vamos por el tercer año de mandato, aspirando, quizás, a una presidencia en el futuro inmediato y la única forma de gestionar es empobrecer a la provincia, reducir el presupuesto en educación, desviar culpas, pero de gestión real, inmediata y de soluciones acordes a las necesidades de la provincia no hablemos.
Es inaceptable que un gobierno se construya mediante la destrucción de derechos adquiridos, que ha conllevado años de lucha hasta obtenerlos, para hoy observar cómo se van perdiendo.
Quienes nos gobiernan olvidan que están en ese lugar elegidos por los ciudadanos y que deben cumplir con lo establecido en nuestra constitución, en sus artículos 14 y 75 inciso 22, en Ley de Educación Nacional y demás Tratados Internacionales de Derechos Humanos, donde se reconoce el derecho a enseñar y a aprender, la obligatoriedad de estudiar y las responsabilidades estatales con respecto a la educación y a las condiciones dignas y equitativas de los trabajadores.
Este es el reflejo de una educación en decadencia, pero no desde el lugar humano que aportan los docentes, sosteniendo las instituciones educativas y a los estudiantes, sino desde el lugar del estado que quiere desprestigiar un trabajo tan digno como importante, que es el de formar a nuestros hijos. Es por tal motivo que me permito citar una frase que es significativa y refleja lo que es la educación para un docente: “No hay oficio más privilegiado. Despertar en otros seres humanos poderes, sueños, que están más allá de los nuestros; inducir en otros el amor por lo que nosotros amamos; hacer de nuestro presente interior el futuro de ellos; esta es una triple aventura que no se parece a ninguna otra” (George Steiner).
* Técnica Superior en Periodismo y Docente